jueves

80 aniversario de la II República

Hoy, 14 de abril, se cumple el 80 aniversario de la II República Española. Esperemos que no haya dos sin tres.
Aprovecho además este momento para intentar concienciar del gran problema que tenemos: Un sistema bipartidista y corrupto que solo responde ante el dinero. Pero lo más grave es que tenemos lo que nos merecemos. Si estás cansado de toda esta basura, haz algo de un puta vez. No les votes.
La democracia ha muerto. ¡Larga vida a la democracia!

viernes

Antes que nada, debo una disculpa a mis lectores. Hace seis meses que no publico nada. Y hubiera seguido así de no ser por un comentario de jotadé de Zapillo Street en el que me preguntaba si aún estaba vivo. Apenas, mi querido jotadé, apenas. En mi defensa solo puedo decir que estoy volviendo a centrarme en los estudios, además de seguir con el curro y (ahí va la bomba), ahora tengo novia. Lo siento chicas. La buena noticia es que a raíz de este último mensaje he empezado a plantearme ciertas cosas y he decidido a volver a escribir regularmente. Me costará recuperar mi inconstante pero pasional ritmo de antaño, pero prometo esforzarme para volver a hacer de este un blog digno.

jueves

Milagros

"Cuando la noche se vuelve verdadera no hay refugio para las almas en pena", como dice aquel. Pero empecemos por el principio. Nunca antes había bebido, yo era un buen chico; estudiaba mucho y ayudaba a mi madre, esa clase de mierda. Todavía no sé por qué lo hice, no tiene mucho sentido, pero la cuestión es que lo hice. Después del primer chupito de alcohol de caña, el más fuerte del lugar según dicen, fuego en mi garganta. Después del segundo, fuego en mi cabeza. Apenas conocía a toda esa gente, no sabía por qué estaban ahí ni quería saberlo, solo quería que dejaran de mirarme. "¿Puede alguien decirme por qué se mueve todo? ¿Estamos en un barco?" Dije riendo a carcajadas. "Un momento. ¿Es esa mi voz? ¿Qué me pasa?". Necesitaba aire, y lo necesitaba ya. Salí del bar tropezando con un taburete. Todo el mundo reía y, como martillos hidraúlicos las risas rebotaban en mi cabeza. Una vez y otra hasta que choqué con la puerta y caí de morros fuera del bar. En ese momento apenas sentí dolor, pero más tarde lamentaría, y mucho, esa caída. Me levanté apoyándome en la pared. Dando tumbos salí del callejón y me apoyé en una valla publicitaria, de esas que no te dejan cruzar los semáforos atajando en diagonal. Respiré profundamente. Si mi mente analítica no fallaba, estaba borracho. "¿Cómo puedo ser tan gilipollas?", pensé. Oí unos ruidos detrás, había gente cruzando el semáforo. Me giré para mirar y por un momento creí perder el equilibrio. ¡Oh, sorpresa mía al descubrir a Luis, uno de los pocos compañeros de clase que me caían bien! Me miró extrañado y sonrió. Iba con un grupo de gente, algunos los conocía, otros no, pero se veía a la legua que todos eran gente guay; la clase de gente que nunca se juntaría conmigo. Al pasar a mi lado Luis se paró a saludarme y yo, intentando con esfuerzo no caerme en el intento, le di un efusivo abrazo. "¿Estás borracho?" me preguntó riendo, y esa pregunta que normalmente me hubiera perturbado haciéndome huir con la cola entre las piernas, ahora me parecía la pregunta más obvia y fantástica del mundo. Con un contundente "sí" empezó la noche más fantástica de mi vida (y por ende, la peor mañana de sábado que habría de conocer, pero eso es harina de otros costal), y todas las cosas que creí tener claras dejaron de estarlo, pues no todo es blanco o negro, bueno o malo; y resulta que no soy tan listo como creía. Milagros del alcohol. Amén.

sábado

Una historia IV

Capitulo IV: La Casa

Caminamos por callejuelas estrechas de un antiguo pueblo que había sido absorbido por la ciudad y, habiendo perdido toda identidad solo quedaban callejuelas lúgubres y placitas abandonadas a los camellos. Totalmente acogedor, aunque no era mal sitio para pasar desapercibido una temporada. Después de un par de giros sin sentido aparente llegamos a un portal de madera vieja. Dos golpes, pausa, tres golpes, pausa, un golpe. Una mirilla se abrió y unos ojos oscuros, rasgados y profundos nos miraron a ambos. Unos ojos preciosos.
- ¿Quién es? -preguntó una voz dulce con tono cortante, escondiendo todo rasgo de ternura bajo una dureza capaz de aplastarte como a un molesto mosquito. Atreyente y peligrosa, una de mis combinaciones preferidas.
- Abre, nos podemos fiar. -El chico habló como alguien respetado.
La chica volvió a mirarme.- ¿Respondes tú por él? -Le preguntó preocupada a Dedos.
- Sólo él responde de si mismo, -sentenció- y si sabe lo que le conviene no hará tonterías.
La mirilla se cerró y se oyeron unos ruidos metálicos detrás de la puerta. Al abrirse comprové que ni la voz, ni los ojos mentían; me encontraba ante uno de los seres más perfectos que había contemplado. Pequeña, frágil, una negra cabellera de niña buena escalonada al azar, piel blanca como la luna profanada por tatuajes infernales, los labios invitaban a entrar pero no prometían que fuera agradable, una nariz pequeña y las orejas atravesadas con tachuelas e imperdibles, movimientos secos y precisos, una perfecta máquina de matar y amar, enfundada en ropa sencilla y funcional aunque muy gastada. Me miró como si apenas pudiera resistir la tentación de desgarrar mi cuello con sus manos y se dio la vuelta.
La puerta, que desde fuera parecía vieja y blanda, por dentro estaba reforzada con varias placas de metal y una serie de barras que se anclaban al suelo y paredes con un intrincado mecanismo. El sitio, mal iluminado y sin decoración, estaba limpio. Un estrecho pasillo que acababa en unas escaleras y éstas en una puerta de madera. Subí tras ellos y accedimos a una sala enorme. Originalmente había sido un pequeño apartamento, pero se veían marcas allí donde habían tirado paredes y había quedado reducido a una sala irregular, al fondo había tres marcos sin puerta que daban a un pasillo que transcurría paralelo al lado más alejado de la puerta. Las ventanas de la calle, que desde fuera parecían cerradas, estaban tapiadas con ladrillos y toda la estancia estaba iluminada con un fluorescente que cruzaba la estancia en diagonal. Desperdigados por el suelo había algunos colchones con sábanas blancas y en un lado baules metálicos, aquí y allá un sofá o dos y un par de mesas de madera con taburetes. Desperdigados por la sala personajes fantasmales, desarreglados y decrépitos. Sorprendentemente estaba limpio y olía a desinfectante.
La chica cerró la puerta detrás suyo y la oí bajando las escaleras. El chico me señaló un tabuerete en la mesa vacía y se fue por el pasillo. Mirando con más antención pude ver gente de toda clase. Miradas tristes en hombres a los que la vida había tratado como a perros, niños perdidos en un mundo que no era el que ellos soñaban, extranjeros de piel oscura que buscaban el paraíso y solo encontraron el infierno y entre ellos gente como Dedos que habían hecho de éste su modo de vida, al margen de la sociedad, y parecían satisfechos con su situación. El chico volvió con dos vasos de latón y se sentó delante mío. Una especie de cerveza semitranslúcida y de color terroso, al probarla su sabor era amargo, fuerte, con un regusto frutal y picante.
- ¿Te gusta? -Preguntó sonriente.
- Es... -No sabía del todo que decir.- extraño, fuerte.
- Sí, lo hacemos nostros. -Explicó.- La base es la de la cerveza, pero hechamos lo que encontramos. Cada cosecha es diferente. Pero todas dan energía y si bebes demasiado al día siguiente tu cabeza parece apunto de explotar.
- ¿Dónde estoy?
- Directo. -Se puso serio.- Veamos, me gusta imaginármelo como la casa de los que no tienen casa, un refugio para los deserhedados, el último rincón de la libertad.
- Muy bonito, pero que significa eso.
- Somos como una familia, cuidamos unos de otros, y este es nuestro hogar. La mayoría de los que están aquí es lo único que tienen.
- ¿Y qué pinto yo en esto? -Dije sacando un cigarrillo.
- Aquí no se puede fumar. -Me dijo.
- ¿En serio? -Pregunté sorprendido- Con todo ese rollo de libertad que lleváis.
- Aquí dormimos y comemos. De momento aguanta y escucha. -Volví a esconder el cigarrillo a desgana y el siguió hablando.- Simplemente tienes pinta de necesitar un hogar y una familia.
- No necesito que nadie cuide de mí, ¿y qué sacáis vosotros de todo ésto?
- Nunca vienen mal un par de manos.
- ¿Sin dinero?
- Sin dinero.
- No os conozco de nada, podríais ser una panda de locos.
- Mira, ¿por qué no me escuchas? -dijo Dedos sonriendo- Si no te parece bien te piras y nunca nos volvemos a ver.
- Está bien, -Respondí resignado.- Cuéntame.
- Camas, comida y bebida, lavadora y baño; todo incluido. Todo el asunto lo gestionamos Mayo, la chica de abajo; los hermanos Toro, a los que ya conocerás; y Dedos, yo mismo. Si te quedas, deberás colaborar en todo lo que te pida cualquiera de nosotros, hay que ganarse el pan. Ahora mismo estamos en la sala común, aquí se duerme y se come, si te quedas te asignaremos una de esas taquillas. -Se levantó y me hizo una señal con la cabeza para que lo siguiera. Nos dirigimos al pasillo, abrió la primera puerta a la derecha y había un pequeño pasillo con una puerta a cada lado- Retretes y duchas, son mixtas, pero nos comportamos. -Seguimos por el pasillo. La siguiente puerta estaba abierta y pude ver una cocina de butano y una nevera.- Cocinamos a las dos y a las nueve, aparte de eso puedes hacerte lo que quieras, cuando te venga en gana. Hay comida para celíacos y para veganos; agua y engrudo, que es como llamamos a lo que has bebido antes. -Señaló la siguiente puerta.- Esa es La Sala, en mayúsculas, pero no entraremos. Ahí puedes hacer absolutamente lo que quieras mientras no molestes a nadie. Está insonorizada y con extractores de humo. -Para acabar me indicó la última puerta, al final del pasillo.- Y eso es la terraza.
Me miró, sonrió y dijo.- ¿Qué te parece, te quedas con nostros?

viernes

Anarquía

El anarquismo defiende la liberación de la mente humanda del dominio de la religión, la liberación del cuerpo humano del dominio de la propiedad, la liberación de los grilletes y ataduras del gobierno. El anarquismo defiende un orden social basado en la libre agrupación de individuos con el proposito de producir verdadera riqueza social, un orden que garantice a cada humano el acceso sin restricciones a la tierra y la libre satisfación de las necesidades de su vida, acordes con los deseos, gustos e inclinaciones personales.

Emma Goldman (traducción libre)

sábado

Una historia III

Capitulo III: El chico del ukelele

Salí del enésimo hostal para turistas de mochilas de la guia. Llevaba toda la tarde caminándome la ciudad de hostal en hostal y en el fondo todos eran iguales: habitaciones compartidas, recepcionistas sonrientes y desayuno incluído a un precio que yo no podía pagar. Estaba anocheciendo, y yo, cansado, me senté en un banco de una plaza cercana. Encendí un cigarrillo y el humo errático en el atardecer parecía una caricatura de mí, dando vueltas sin saber donde ir. Las notas punzantes de un ukelele salieron de detrás de un arbusto. Una melodía melancólica y rasgada, jamás hubiera pensado que un instrumento de juguete pudiera tocar algo tan real.
- ¿Tienes problemas, extranjero? -Preguntó un joven sucio que se camuflaba entre las plantas.
- Más bien contratiempos.
- Me gusta tu cara, es... exótica -dijo con un tono de voz misterioso.
- No sé que te habrás pensado -dije preocupado, levantándome- pero no me va tu rollo.
- Cállate y siéntate. -Me ordenó sin parar de tocar esa curiosa melodía. Así lo hice y continuó con voz más calmada.- ¿Me invitas a un cigarrillo de esos?
Me levanté y le acerqué el cigarrillo. Paró un momento de tocar para encenderlo y me extendió la mano.
- Me llaman Dedos, -se presentó- ¿y a ti?
- A mí no me llaman. -contesté seco, mientras el continuaba tocando- ¿Viene del ukelele?
Me miró extrañado.- El nombre -Aclaré.- viene de que tocas el ukelele.
Sin responder a la pregunta y sosteniendo una nota con la diestra sacó mi cartera de su bolsillo con la mano libre y me la lanzó.
- Entiendo. -Respondí.
- ¿Qué haces aquí?
- Fumar en un banco, ¿y tú?
- Tocar el ukelele. ¿Dónde vives?
- Donde pueda.
- Ahá. -Respondió, aunque no parecía del todo satisfecho con mi respuesta y continuó- ¿Tienes dónde dormir?
- No.
- Conozco un sitio, -dijo levantándose y colgándose el instrumento al hombro- sígueme.
No me moví del banco, acababa de conocer a ese chico y viendo lo visto, no me fiaba mucho de él.
- ¿Qué ocurre? -preguntó.
- Las manos quietas. -y añadí- En todos los sentidos. -No tenía claro si aquel chico era el mejor ladronzuelo que había visto o tan solo un homosexual que tocaba el ukelele. Fuera como fuera quería sus manos lejos de mí.
- Prometido. -Dijo sonriendo con dos dedos levantados.- Aquí estarás a salvo.

Vuelta

Reabro este blog después de casi un año de inactividad. No daré explicaciones, las cosas van así.
Empezaré continuando Una historia y intentaré publicar a menudo. Si tuviera sentimientos os diría que lo echaba de menos.

domingo

Humo sedoso en la fria noche. Los minutos pasan y un cigarrillo da paso a otro y luego a otro. Lentamente me hundo en un limbo de frio y calor y humo en la oscuridad. Recuerdos y soledad. Oigo una voz en la lejanía que me susurra palabras que no puedo comprender pero que entiendo. Quiero escapar, huir a un lugar cálido donde no tener que lidiar con mis pensamientos; pero no puedo moverme de la cama, estoy atrapado en un mar de sábanas y de humo que perfora mis pulmones. Quiero huir a la cálida noche donde la brisa me acaricia y la luz de la luna acuna, pero estoy atrapado bajo estas cuatro paredes, rodeado de fantasmas de humo. Doy un trago de Jack Daniels y fumo otro cigarrillo, después me hago una paja; pero el whisky no sabe a nada, el tabaco no me consuela y los orgasmos duelen; nada es lo mismo, nada me satisface. Quiero sentir, quiero volver.

Recuerdos de piernas entrelazadas. Recuerdos de duchas cálidas. Dormir y despertar, ver y tocar. Recuerdos de sonrisas. Recuerdos de caricias. Recuerdos que se clavan en mi piel como un millar de agujas y que al abrir los ojos desaparecen en la oscuridad.

Un perro ladra, una televisión más allá, un coche pisa un charco. Todo es absurdo, nada tiene sentido. Solo son ruidos, no son más que vibraciones en el aire. Todo está vacío de significado, nada es real.


Oigo el Claro de Luna de Beethoven, la música proviene de todas partes y de ninguna, pero es real. Puedo sentir que es real. Viene del mar, atraviesa la oscuridad y el humo y llega hasta mi pecho, lo hace vibrar con cada nota. Me siento bien.







La música empieza a suavizarse hasta desaparecer con una última nota perfecta. Vuelvo a estar solo, pero por fin puedo dormir tranquilo porque ahora sé que en algún lugar más allá del mar hay algo real.

miércoles

Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en internet

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

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lunes

Después de un mes y medio sin publicar nada no tengo otro remedio que pedir disculpas a mis lectores. No os he abandonado, no os he olvidado. Simplemente he estado muy liado: clases, busqueda de piso (de nuevo), trabajo, exámenes... y más cosas han tenido mi mente y cuerpo ocupados.
Prometo que ahora que las cosas se tranquilizan un poco volveré a publicar, tengo cosillas a medio escribir y relatos en mente que pueden acabar en algo decente, ya veremos. En todo caso, me pasaré más por aquí.

martes

Trabajar es malo

Era un bonito domingo, soleado. La noche anterior había llovido y el aire estaba limpio y fresco. Eran las cinco de la tarde y Carlos salía de casa con las gafas de sol, una camiseta vieja de propaganda, los pantalones rotos y una chanclas de goma. Se acababa de duchar y, a pesar de a donde se dirigía, se sentía bien. Se había despertado cuatro horas antes, después de una larga noche de descanso, había comido, había limpiado los platos del día anterior y se había duchado. Ahora caminaba sonriente calle abajo dirección al trabajo. Era domingo y se había pasado toda la semana anterior trabajando más del doble de lo que le tocaba, pero hoy era un día precioso y no pensaba ponerse de mal humor por tener que trabajar un poco más. Resultaba que una máquina de envergadura que solían usar se había roto y ahora debían hacer todo la faena en máquinas más pequeñas, con lo que el tiempo de trabajo aumentaba. Por supuesto, le tocaba pringar a él, Carlos.
Llegó al trabajo, encendió la radio y se puso manos a la obra: Encendió todas las máquinas, conectó los servidores y empezó a enviar las plantillas. Al cabo de dos horas un ruido extraño le desconcentró de la tarea. Bajo el volumen del aparato de música y le pareció que venía de fuera. Al asomarse vió que empezaba a llover, todavía tenía mucha faena, seguro que luego paraba.
Carlos llevaba mucho tiempo trabajando cuando su barriga empezó a rugir. Miró el reloj: eran las nueve. Se asomó a la ventana y llovía a cántaros, pero como no parecía que fuera a amainar pronto y por miedo a que le cerraran el bar decidió que mojarse era un buen precio a cambio de llenar el estomago.
Cerró la puerta con llave y empezó a correr hacía el bar. A medio camino, cuando ya estaba totalmente empapado, recordó que en el curro había un paraguas que alguien olvidó un día y nadie reclamó jamás, pero ahora ya no tenía sentido volver a por él. Al final llegó al bar, donde un animado grupo de personas que miraban un partido de algo debajo de sus secas ropas le miraró como si fuera un leproso. No era su culpa estar en remojo y tiritando, para empezar ni siquiera debería estar allí, que era domingo, joder. Ni siquiera Dios trabaja en domingo. Ignorando a esas personas de cálidas ropas y fríos corazones se dirigió a la barra y pidió un bocadillo de lomo, queso, cebolla y mayones, y, por qué no, una cerveza. Para entrar en calor. No tenía sentido sentirse mal, solo era una cerveza, y él ni siquiera debería estar aquí, que era domingo. Además el sábado no había podido salir por tener que ir a trabajar y realmente le apetecía mucho una cerveza. Como no paraba de llover y dentro del bar se estaba calentito, Carlos decidió quedarse a comerse el bocadillo allí. Total, era lo mismo comerlo allí que en el frío y oscuro local donde le obligaban a trabajar. Cuando iba por la mitad del bocadillo se sorprendió al ver su cerveza vacía, le costaría acabar de tragar ese pan tan seco sin algo líquido así que se pidió otra, igual el mal ya estaba hecho.
Carlos salió del bar algo más calentito y con algo menos de equilibrio. Al final habían sido cuatro cervezas. Por lo menos ahora ya le daba igual si llovía o si debía quedarse a trabajar hasta las cuatro de la mañana. Cuando llegó al trabajo volvía a estar empapado y temblaba tanto que apenas podía introducir la llave en la cerradura. Aún no entendía como se le había podido ocurrir venir en manga corta, pantalones rotos y chanclas de goma, tenía agua hasta en los calzoncillos. Al entrar en la tropezó con una caja, estaba menos hábil de lo creía. Además se percató de que había ido dejando un reguero de agua al entrar. Se desabrochó los pantalones para quitárselos, igualmente estaba solo. Malditas chanclas de goma. Apenas podía mantener el equilibrio. Tenía los pantalones medio bajados y aún llevaba las chanclas de goma. Malditas chanclas de goma. Maldito suelo resbaladizo.
Sonó el despertador. Daniel se levantó de la cama con dificultad. Nunca llegaría a acostumbrarse a levantarse a las seis de la mañana. Era lunes, tenía que entrar a trabajar a las nueve de la mañana y le quedaba mucho tren por delante. No sería tan duro si no fuera por que el fin de semana había hecho jornada intensiva en el bar. Era duro tener dos trabajos y además estudiar, pero era un buen precio a pagar a cambio de la seguridad del primer mundo. Por mucho que quisiera su cálido hogar, por lo menos aquí los niños de catorce no te roban a punta de pistola. Pero sin duda, lo que más le jodía era haber tenido que dejar a su muchacha allá, Atlántico de por medio. Sola, desamparada. La echaba de menos.
En el tren Daniel aprovechaba para estudiar un poco. Le estaba costando mucho sacarse la carrera, pero debía seguir esforzándose, solo así conseguiría ser alguien en la vida. Salir del agujero. En su tierra natal solo se podía ser pobre o ladrón, y ninguna de las dos opciones le gustaba. Debía aprovar la maldita carrera, encontrar un buen trabajo, traerse a su novia y comprarse una casa bonita.
Llegó al trabajo. Un día más. Joder, como odiaba ese trabajo. Lo único que le hacía continuar allí era la esperanza de un futuro mejor. Introdujo la llave, pero ésta no giró. Que raro, estaba abierto. Normalmente siempre llegaba él el primero ya que debido a la poca frecuencia de los trenes era o llegar pronto o llegar tarde, y no podía permitirse perder el trabajo, por mucho que lo odiara. Vio una luz en el local de producción. Se acercó a ver quién era el que había llegado temprano. La verdad es que en los últimos días habían ido de culo por culpa de una máquina estropeada. Seguro que era Carlos, uno de los pocos chicos que valían la pena. Aunque a primera vista parecía demasiado serio, en el fondo era un joven simpático y muy cumplidor, siempre que le había tocado trabajar con él todo había salido a la perfección y a su hora.
En producción no parecía haber nadie, aunque se veía en el luz en el ordenador del fondo y se acercó a echar una ojeada. De repente vio un bulto en el suelo, detrás de unas cajas. y se acercó a comprobar. A medida que se acercaba, sus sospechas se iban confirmando: efectivamente era Carlos. Sobre un charco de sangre, con la cabeza abierta.

viernes

Atrapado

Han pasado cuatro días desde mi última entrada y las cosas siguen igual. Igual de mal, quiero decir. Mucho trabajo: Media de diez horas diarias. Hoy he acabado de trabajar a las doce y media de la noche y ya no he podido coger el metro, así que escribo esta entrada desde el trabajo. No tengo comida, ni tabaco; solo tengo internet, birra caliente y un sofá. Y me pienso emborrachar con birra caliente. Por que lo necesito. Me despertaré en el curro con resaca y me pondré a trabajar.

lunes

Cansancio

Después de dos semanas currando una media de ocho horas al día (eso significa: unos días seis, otros diez). Después de trabajar cinco horas el viernes (y en cataluña es fiesta). Después de trabajar el domingo otras cinco. Todo ésto teniendo en cuenta que mi jornada es de cuatro horas de lunes a viernes. Después de muchos problemas con el trabajo (he de admitir que algunos han sido culpa mía). Después de trabajar hoy doce horas con un descanso de media para comer. Después de todo eso llego a casa las diez y media hecho polvo, para encontrar que con cuatro gotas de mierda se me ha inundado el piso.
¿Algún voluntario para cortarme la cabeza? Por favor.

domingo

Niñas tontas

A pocos minutos de que el sol se escondiera tras el mar recitó para si misma los versos por última vez. Aunque la luz ya no molestaba se dejó puestas las gafas de sol para ocultarse a si misma unos ojos sonrojados e hinchados. Estaba sola, sentada sobre una roca bajo un pino mirando el final del atardecer y recordando viejas canciones que ya no volverían a sonar. Encendió un cigarrillo con la calma propia del momento. El ruido de las olas rompía el silencio contra las rocas. Expiró el humo que se diluyó en la inmensidad poco más allá de la última rama del pino. Pasó un dedo por su brazo, recordando sensaciones, sintiendo recuerdos. Le costaba respirar. No era por el tabaco, era algo diferente. Era como si no pudiera llenar los pulmones, como si una fría coraza de hierro no le dejara hinchar el pecho. Le oprimía en lo más hondo de su caja torácica, a la altura del esternón. Miró el mar tintado de ocre y se imaginó sumergida en él para toda la eternidad. Quería sentir esa paz que solo se puede sentir cuando no hay más que agua a tu alrededor. Lo necesitaba, lo necesitaba tanto como dejar de recordar. Una nota grave explotó en su cerebro y una lágrima se deslizó por su mejilla. Dio otra calada y se secó con la manga de la camisa. Llorar es de niñas tontas. Apagó el cigarrillo con violencia, miró al mar una vez más y empezó a caminar. Sus dedos rozaron el áspero tronco del pino al pasar. El sol se hundió en el mar.

viernes

Desvaríos

Buenos días a todos. Al final ayer ahogé mis gritos en alcohol. Me va a estallar la cabeza, pero por lo menos ya no me apetece gritar. No dice mucho en mi favor que la camarera de un bar al que voy como mucho quince veces al año ya sepa mis gustos en alcohol. Está buena y a veces me invita a alcohol, ¿qué más se puede pedir en una mujer? Recuerdo música muy buena. Había un par de chavalinas muy majas, y la música fue increíblemente buena. Una chica vino a admirar mi camiseta, aunque no estaba buena. Creo que hice alguna tontería (no con mujeres, me suelo controlar bastante, incluso borracho, además ayer no me apetecía. Sí, a veces a los tíos no nos apetece pillar), pero a partir de la tercera absenta empiezo a tener lagunas. Lagunas como el puto mediterráneo. No sé cómo salí de allí, pero acabé tirado en un bordillo, medio debajo de un coche. Cuando me intenté levantar tuve que abrazarme a una farola para no caerme. Que típico, ¿no? Por lo menos ya no me apetece gritar. Sólo me apetece dormir hasta el día del juicio final. Pero no va a poder ser, tengo una sesión de drogas esta tarde. Algún día de estos voy a morir, os lo aseguro. Y entonces ya veremos quién se ríe. Creo que anoche saqué absenta por la nariz, me escuece mucho la faringe. Creo que eso es la faringe. Dormir. Últimamente escribo mucho, será cierto que las drogas y las mujeres inspiran. ¿Es mejor cantidad o calidad? Si hablamos de sexo la respuesta es obvia, pero ¿en todo lo demás? Ya no sé ni lo qué digo. Que alguien me corte la cabeza con una motosierra, así dejaré de sentir como si mi cerebro fuera más grande que mi craneo. Puestos a cortar cosas, hagámoslo divertido. Todos sabemos que las motosierras son divertidas. Me hubiera encantado que de niño me hubieran regalado una, aunque en ese caso mi madre ya no tendría perros. Malditas ratas grandes. Y mira que me caen bien, los muy cabrones. Menos cuando se mueren de madrugada y tengo que enterrarlos con resaca. Me va a estallar la cabeza. Y encima después seguro que toca limpiar las sábanas a mí. Groar. Me voy a dormir. A lo mejor me paso por debajo de la cama para echar un rapidito. Nos vemos en Babilonia, donde los sueños se hacen realidad y la realidad no son más que reflejos en un estanque.

jueves

Un día decidí explicar a una serie de amigos que escribía, les enseñé el blog. No a todos, mucha gente sigue sin saberlo, pero algunos de los que me leen me conocen en persona. Algunas noches desearía que este blog volviera a ser anónimo. Poder gritar con tranquilidad y que nadie sepa que estás gritando. No gritar de dolor, ni frustación, ni siquiera de placer; simplemente gritar. Hay noches sin luna en las que apetece gritar. Ahogaré el grito en alcohol, algo en lo que empiezo a ser experto.

Debajo de la cama

Por fin, después de días extraños llenos de alcohol, estrés y aventuras nocturnas pude tumbarme en la cama y descansar. Ahí estaba, frente a mí, deseando que me tumbara en ella y yo deseando tumbarme en su suave superficie. Lentamente y con ternura me fuí dejando caer y sentí un escalofrío cuando mi cara tocó la almohada. Cuando la sábana acarició mi cuerpo fue como si quinientas chicas desnudas me palparan con ternura y deseo. Ni un par de suspiros después ya estaba soñando con las susodichas chicas desnudas.


Un golpe seco. ¿Dónde estaba? Solo había oscuridad a mi alrededor y un suelo frío debajo de mí. Pasaron unos segundos hasta que mis ojos se acostumbraron a la falta de luz y mis pocas neuronas despertaron. Deduje no sin dificultad que me había caído al suelo y el golpe en mi cabeza lo corroboró. Suspiré y, aún desconcertado giré sobre mí mismo, acabando bajo la cama. Oí un ruído entre las cajas polvorientas y algo me rozó el brazo. Levanté la cabeza de golpe y el golpe se lo llevó mi cabeza. Mientras ahogaba el grito y las lágrimas algo me agarró del brazo y tiró de mí hacía ninguna parte, en la profundidad de mi cama. Empecé a arrastrarme violentamente y de repente ya no había suelo debajo de mí. No sé si caía o no ya que no podía distinguir dirección alguna, pero lo seguro es que ese algo que tiraba de mí me llevaba a algún lado.


Mis pies tocaron el suelo, aunque no sé qué suelo. No me extraña que nunca nadie limpiara bajo mi cama. Una mujer desnuda se apareció ante mí. Esto me empezaba a gustar, aunque sospeché que se trataba de un sueño ya que la desnudez femenina es un tema recurrente. Bonitas curvas, piel blanquecina, mirada perturbadora. Parecía una muerta de una peli de miedo, aunque estaba muy buena. Si podía caminar, podría hacer otras cosas, por muy poco pulso que tuviera. No me juzguéis, después de tanto tiempo sin mojar empiezas a bajar el listón. Me cogió de la mano, el hecho de que no estuviera fría me tranquilizó un poco, sonrió con picardía y tiró de mí. Empecé a seguirla convencido de que era un sueño y que ahora venía la parte buena. Al intentar caminar ella me miró con dureza y me dijo con voz cortante que no la siguiera. Me paré, volvió a sonreír y volvió a tirar de mí. No lo entendía, y no me gustan las cosas que no entiendo. Cuando vio que no me movía tiró con más fuerza y sonrío con más picardía. Hay cosas que un hombre puede resistir, una mujer desnuda no es una de ellas. Nada más alzar el pie vi un destello y después una mano me cruzó la cara. Cuando abrí los ojos la mujer ya no estaba allí. No hay quién las entienda.


Me giré y empecé a caminar en una dirección aleatoria. Vi una sombra al frente. A medida que me acercaba descubrí, medio contento, medio triste, que se trataba de una figura masculina. Era un tipo de unos veinticinco con barriguita y gafas, bebía un coctel con una sombrillita y me miraba con desdén. Saludé con la mano y él me hizo un movimiento con la cabeza. Le solté un "¿Qué hay?" y le tendí la mano. Me cogió el brazo y rápidamente se lo llevó a la boca y me dió un bocado. Antes siquiera de darme cuenta yo mismo, mi puño volaba hacía su cara. Se podría decir que mi mano y su nariz no se hicieron muy amigos, aunque por lo visto su culo sí que hizo buenas migas con el suelo. Mientras soltaba un tardío "Au" y me miraba las marcas de dientes el tipo se volvió a levantar. Lo más sorprendente es que no había derramado ni una gota del cóctel. Se abalanzó sobre mí e intentó morderme el cuello. Lo empujé hacia atrás y le golpeé con un periódico enrollado en el hocico al grito de "¡Perro malo!". Pues sí, ahora tenía un periódico, que cosas.


El tipo no se cansaba de venir hacia mí y cuando el periódico perdió la forma cilíndrica decidí que ésta era una batalla perdida así que empecé a correr. Como ya he dicho el chico tenía barriguita y soy un joven fuerte y sano (aunque fume), así que le cogía distancia. Al fondo ví, de nuevo, la chica desnuda y la rodeé con precaución. Giré la cabeza para ver como iba y descubrí que el gordete se había abalanzado sobre ella y la mordía con pasión. Cagándome en mi conciencia y en toda la basura de debajo de mi cama decidí parar y volver a por ella. Como pude se la quité al maldito caníbal y me la llevé en brazos. Mientras corríamos ella me miró con ternura y después me pegó de nuevo. Paré en seco y la dejé en el suelo. Aunque un poco mordida seguía estando buena y no pude resistir la tentación. Me abalancé sobre ella y me esquivó. Zorra. Me volví a abalanzar y esta vez no pudo zafarse de mi pasión. Nos besamos y cuando la cosa se ponía interesante desapareció de repente. Se esfumó en el aire. Me giré decepcionado y me encontré con otra chica, igual de buena si cabe que la anterior. Sin pensárselo dos veces me hechó al suelo y me desnudó. De repente se encendieron unas luces y vi que estaba en el centro de una especie de anfiteatro romano. Las gradas estaban llenas de gente, algunos eran amigos, otros no los conocía. Ella seguía besándome con pasión el pecho, pero yo, sin saber por qué, me sentía mal por dentro. Al final, lo dejé todo de lado y me la follé. Fue el mejor polvo de su vida, que por algo el relato es mío.


Acabé y, como no podía ser de otra forma, me encendí un cigarrillo. La gente seguía mirándome, algunos con cara de querer pegarme; pero acaba de follar, en ese momento nada me importaba. Los ojos se me cerraron un instante, no fueron más de dos segundos, pero cuando los volví a abrir la chica ya no estaba. Me levanté, me puse los calzoncillos y empecé a caminar de nuevo alejándome del anfiteatro. En un punto la oscuridad se hizo menos oscura y distinguí un callejón. Llegué a él y descubrí sorprendido que sabía dónde estaba, aunque estaba lejos. Caminé y caminé y al cabo de tres horas llegué a casa. Nadie me preguntó de dónde venía a esas horas en calzoncillos, cosas peores he hecho. Me metí de nuevo en la cama y, ahora sí, pude dormir con tranquilidad. Toda la noche.


Todo lo que acabo de contar es cierto, lo creais o no, y tengo una mordedura en el brazo para demostrarlo. Esa es la parte mala, la buena es que he roto mi racha de abstinencia sexual. Cuando se lo cuente a mis colegas no se lo van a creer.

martes

De...

En mi última entrada prometí seguir escribiendo cosillas ahora que tengo más tiempo libre. Aunque ésto último no sea del todo cierto, he decidido cumplir con mi promesa. Así que ahora que mis amigos se acaban de marchar y tengo diez minutos hasta que me reclamen como mulo de carga aprovecho para escribir cuatro cosillas y para cagar. A la vez, así aprovecho mejor el escaso tiempo.

Hubo una fiesta, grandiosa y etílicamente extraña, como deberían ser todas las fiestas:
Un extraño brebaje flotaba en el ambiente como la niebla en la madrugada continental, un épico tira y afloja (un "sí, pero no" que me tuvo en vilo toda la noche), un amigo que se ahogaba en un palmo de agua y desamoríos que tuve que reamorar con frases inconexas y un poco de cinta aislante. No se lo que pasó realmente, pero yo lo recuerdo así; es más, puede que hasta hubiera un dragón.

Días más tarde, perturbadores susurros en la oscuridad y viejas sospechas que salen a flote. Mi ética y mi raciocinio se enfrentan una vez más a su archienemigo; la última vez salieron gravemente heridas, y yo sufrí las consecuencias.

Mientras, yo me limito a sentarme y ver como pasa todo como un observador neutral. Hace tiempo aprendí que lo que tenga que pasar pasará y yo no podré hacer nada por evitarlo. Sea bueno, malo o (electro)indiferente. Siempre ha sido así y siempre lo será, cuanto más luche contra eso, más me dolerá cuando no pueda evitarlo.

En todo caso tengo planes ocultos por algún lado, cuando los encuentre y salgan a luz deslumbrarán al mundo. Éste tendrá que taparse los ojos con las manos y mientras esté distraído yo huiré por la puerta de atrás, como un perro. O puede que resulten ser tan solo un leve destello luminoso, como una parpadeante bombilla de cuarenta y cinco vatios sacada de una cutre peli de terror, y al intentar yo huir como un perro por la puerta de atrás el mundo me agarrará con fuerza y me sodomizará con su gran y venoso miembro. Como he dicho antes, pasará lo que tenga que pasar. Resignación y vaselina.

lunes

Descanso forzoso

Hace un mes que no publico nada. Pido disculpas a aquellos que esperábais algo, en mi defensa tengo que decir que he estado muy ocupado. Líos con el piso, líos con el curro, lío con los estudios; todo eso sumado a alguna juerga que otra ha consumido todo mi tiempo.
Haré un resumen de algunas cosillas que me quedaron pendientes de comentar.
Primero, tengo un ordenador nuevo, Melian II (le pondré apodo después de probarlo con intesidad). Ahora mismo no tengo las especificaciones delante, pero es una bestia. Y corre Windows 7, para poder jugar.
En el último post comenté que iba a ir a una serie de conciertos. Primero estuve en el Metalway (Zaragoza) donde vi a Children of Bodom, WASP, Blind Guardian, Europe, Warcry, Motorhead, Apocalyptica, Amon Amarth, Epica, Manowar, Immortal, Stratovarius, Dark Tranquility y muchos más. Además en la semana del medio nos escapamos a San Sebastián a ver a Korn y Killswitch Engage. Un mes más tarde fui al Sonisphere en Barcelona en el que vi a Metallica y Gojira por segunda vez, además de a Slipknot, Down, Machine Head, Lamb of God y Soziedad Alkoholica. Hace un par de semanas fui a ver a Sepultura. Y me queda por ver en Noviembre a Rammstein.
Además en las últimas semanas he tenido bastante movimiento de amigos y me he visto "obligado" a salir bastante de fiesta. En una semana me he pegado dos borracheras de esas para querer recordar y no poder, y en ambas acabé con los pantalones bajados. No es lo que pensais, nada sexual, simplemente hice el ridículo; cosa ya normal en mi.
Diría que no me dejo nada. Prometo que ahora que estoy de vacaciones escribiré algo, hasta puede que continúe una historia.

sábado

De conciertos

De toda la vida me han encantado los conciertos. Oír la música que te gusta, el contacto con la gente, ver cómo tus músicos preferidos tocan delante de tí, el hecho de saber que esas notas que estás escuchando son sólo para tí; todo ello sumando en un éxtasis colectivo de sudor y pasión.

El problema que he tenido habitualmente es que los grupos que me gustan son de los que hacen pocos conciertos: o son viejos o están separados.

Pero desde hace un año estoy asistiendo a los mejores conciertos de mi vida. ¿Cómo olvidar aquel magnífico Getafe Electric Festival, en el que oí a dos de mis grupos preferidos: Metallica y Rage Agains the Machine, además de otros fantásticos músicos como Sepultura (bueno, Cavalera Conspiracy) o Serj Tankian? Simplemente fantástico.

Pues este año se presenta incluso mejor. Dejando aparte pequeños conciertillos a los que he ido yendo, como el de Pain, lo importante está por llegar. Para empezar, la semana que viene me voy una semana a Zaragoza al Metalway en el que veré grupazos como Motörhead o Manowar, amén de muchos grupos más. Además dentro de un mes asisitiré en Barcelona al Sonisphere, en el que volveré a ver a los grandiosos Metallica junto con grupos muy interesantes. Además de todo ésto en noviembre seguramente vaya a ver a Rammstein, también en Barcelona.

Lo único que me da un poco de lástima es no poder haber ido a los recientes conciertos de AC/DC, pero bajo ningún concepto pago yo 75 eurazos por un solo concierto. Me da igual que sea el mejor grupo del mundo o su puta madre y también me da igual toda la puesta en escena que hagan. Es un robo a mano armada y la única forma de protesta es la no asistencia. Me averguenza que grupos tan importantes para nuestras vidas se aproveche de su fama para vaciarnos las carteras. Es una lástima, y estoy seguro de que irán al cielo con todos los pederastas y los dictadores, mientras yo me monto orgías en el infierno con los músicos de verdad.

Y por supuesto, después de cada festival o concierto al que vaya escribiré un posts contando cómo ha ido todo al estilo de lo que hice con el Getafe Electric Festival. A no ser que me de pereza.